Nunca antes había sentido tan de cerca las nubes. Nunca antes había percibido la naturaleza tan bella, rebosante de verdor, destilando rayos de sol, inundándonos con el azul del mar. Nunca antes había deseado con todas mis fuerzas detener para siempre el paso del tiempo, liberarme de toda atadura y preocupación. Solos tú y yo. Nadie más, nada más. Despertarme contemplando tu rostro, navegando en la infinidad de tus pupilas, sumergiéndome en el juego de las caricias, y en el mar de nuestro amor. Dedicándonos el uno al otro, explorando, soñando...viviendo juntos. El regalo más bonito que se le puede hacer a alguien a quien se ama es
dedicarle su tiempo, su atención, sus miedos, sus inquietudes, sus metas, sus
experiencias del día a día... su autenticidad.
Compartir contigo todo eso y más, despertando con el mar de testigo, es ir más allá de un sueño hecho realidad.
Porque el paraíso está... donde estés tú.
GRACIAS
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