Aún no me puedo creer que nos hayas abandonado...
Aún no me puedo creer que no vaya a ver más tu elegante, cuidada y permanente imagen y figura, a no saber apreciar y compartir tus gustos por la tradición taurina española, a no escuchar nunca más tus sabios consejos, a no poder disfrutar ya más de tus experiencias vitales, de tus manías, de tus gustos, de tus virtudes, y de tus defectos...
Si es verdad que tu vida aún continúa por los mundos divinos, sólo te deseo una infinita felicidad, que nunca te olvides de las personas que en tu vida terrenal te hicimos feliz, que sigas siendo tan único como eres, y que sigas deleitando al público celestial con tus destrezas que un día te hicieron ser conocido en el ámbito taurino...
Nunca te olvidaré...

¡Muchas gracias! Te agradezco mucho que me sigas, porque para mí la opinión de la gente es muy importante.
ResponderEliminar¡Un saludo y muchas gracias!