martes, 21 de junio de 2011

I'll die as free as my hair...

Cómo los pájaros que vuelan por el cielo, como el mar que se extiende infinitamente hacia el horizonte, como los días de verano que parece que nunca mueren, como las canciones que escuchas una y otra vez y nunca olvidas...LIBERTAD...preciosa e infinita palabra a la vez...
¿Por qué siempre que no nos sentimos atados, queremos estarlo, como ocurre en el amor?
¿Serán las ganas de acabar con la monotonía de nuestra vida y desear nuevos cambios y nuevas sensaciones?
Lo cierto es que la libertad es la esencia del ser humano, tal y como decía Jean Paul Sartre.
Libertad para elegir, para amar, para construirnos como personas, libertad para perseguir nuestros sueños y pretensiones, libertad para todo...
Y sobre todo, libertad unida al amor, porque, para ser libres y dueños de nuestra vida  y de nuestro destino, hemos de apreciarnos y querernos tal y como somos, con nuestras virtudes y defectos, porque ser imperfectos es lo que nos hace ser libres, para ir forjándonos poco a poco y aprendiendo de nuestros fracasos y errores...
Libertad...¿aprenderemos algún día a valorarla sin tener que perderla para hacerlo?

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